martes, 7 de abril de 2015

Una vida en Vilma Espín

Pensar a favor de igualdad de derechos y oportunidades de las féminas y la protección a la infancia, fueron siempre preocupaciones para ella. Inspiración y fuerza para muchas, así gallarda se mantenía ante cualquier situación esta heredera de la ternura, que entregó su sapiencia a una organización a la cual dio vida, como bandera de la equidad femenina en Cuba.
 
Vilma Espín Guillois, conocida durante la clandestinidad como un Mariela, fue la mujer que entregó su pensamiento optimista, su espíritu impulsor a la causa de la Revolución cubana, legendaria guerrillera del II Frente Oriental Frank País, que al triunfo de 1959 reorganizó las organizaciones femeninas (Unidad Femenina Revolucionaria, la Columna Agraria, las Brigadas Femeninas Revolucionarias, los Grupos de Mujeres Humanistas, Hermandad de Madres) hasta consumar una de sus obras perfectas: la Federación de Mujeres Cubanas, (FMC) de la cual fue su presidenta.

Asumió en esta organización el rostro de la mujer ama de casa, profesional y dirigente, que mostró con orgullo ante el mundo, cuando encabezó la delegación cubana al Primer Congreso Latinoamericano sobre Mujer y Niños, en 1959 en Chile, y en las Conferencias de la Mujer realizadas en México, Copenhague, Nairobi y Pekín.

Con su carácter tierno unificó desde el barrio, las comunidades en zonas urbanas y rurales a las cubanas, a la Mujer. Sí, en ellas pensaba cuando la FMC comenzó a abrir cursos de artesanía y de cortes y costuras, de peluquería, de cocina, como parte de las oportunidades que se abrían para superar a las federadas.

Bajo su impronta la organización creó las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, con equipos multidisciplinarios para atender a la familia como principal núcleo social donde surgen diferentes problemáticas y conflictos.
Asumió los retos en la continuidad de la organización sobre los estudios y diseños de políticas para favorecer el desempeño social de las féminas, porque como bien expresara en una ocasión:

“Cada logro de la Federación ha sido posible por la labor sistemática de cientos de miles de mujeres que brindan con profundo amor su aporte en todos los frentes”.
Además de su labor en esta organización femenina, dirigió la Comisión de Atención a la Mujer, la Infancia y la Juventud de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y participó en la formulación de las leyes relacionadas con la mujer, y en la discusión y elaboración del Código de Familia, aprobado en 1975, y que actualmente está en proceso de revisión y actualización de sus normativas.

Hoy su ejemplo se multiplica en cada cubana que asume los desafíos que afronta el país en el cual desempeña un papel protagónico. En su honor, nosotras todas, estamos inmersas en las labores del desarrollo económico país y en los diversos frentes sociales en la industria, la educación, la producción y los servicios. Así es la Mujer cubana, no es mito, es un ejemplo en el universo femenino del orbe.

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