lunes, 1 de abril de 2013

La escultura, legado patrimonial de Las Tunas

Cabezas contrapuestas, emblemática escultura en El Cornito, lugar de Las Tunas donde nació Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, mayor poeta bucólico cubano del siglo XIX.
La escultura constituye un signo de identidad de esta ciudad, territorio en el que los conceptos estéticos de las artes plásticas enriquecen la cultura artística y el entorno.

Hace muchos años esta manifestación comenzó a germinar en la urbe tunera, ubicada a unos 690 kilómetros de La Habana, tras la realización del III Encuentro Nacional de Escultores.

Desde entonces, creadores de este arte en el país donan colecciones y emplazan obras de disímiles formatos, con el fin de perpetuar las corrientes del movimiento en Las Tunas, Capital de la Escultura de Cuba.

En 1977 se terminó La Fuente de las Antillas, obra símbolo de la ciudad y una de las esculturas más prestigiosas de Rita Longa, célebre figura de las artes plásticas cubanas.

Ubicada en una de las más céntricas arterias de la ciudad, la majestuosa pieza está basada en una leyenda contada por el cronista de Cristóbal Colón, Pedro de Anglería, referida al descubrimiento de la Mayor de las Antillas.

Obras como Trovador Campesino, de Angel Iñigo, Monumento al Trabajo, de José A. Díaz Peláez, Liberación, de Manuel Chiong, Columna Taína, de Pedro Vega y Cabezas Contrapuestas, de José Fuentes, clasifican también entre las esculturas emblemáticas del territorio.

Diversidad de estilos consecuentes con los valores estéticos y volumétricos engalanan las piezas de barro, ferrocemento, madera, alambrón y metal soldado, que perviven en las calles, plazas, instituciones económicas, educacionales y de salud.

Más de un centenar de obras monumentales mantienen el esplendor de la Bienal de Escultura, evento que con sede permanente en Las Tunas consolida el desarrollo del arte tridimensional.

La ciudad cuenta con la única galería-taller de escultura del país, espacio en el que la conjugación de soportes y discursos caracterizan las obras de pequeño y mediano formatos de artistas de toda la Isla.

El arraigo de los habitantes a la memoria retrospectiva y contemporánea del arte tridimensional, resaltará por siempre en Las Tunas, donde la huella del movimiento escultórico perdurará con vitalidad por los senderos de los siglos.


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