“Los libros consuelan, calman, preparan, enriquecen y redimen”
José Martí
Tras la fundación de la imprenta en nuestra nación en 1959, se realizó una tirada de 100
mil ejemplares, en cuatro tomos del primer texto impreso de forma masiva en la
Isla, la obra El
ingeniosos Hidalgo Don Quijote de la Mancha, del reconocido autor español Miguel de Cervantes
Saavedra
comenzó en Cuba un proceso de masificación
de la lectura para hacer realidad un ya centenario precepto martiano "...
títulos dan Reyes pero de ennoblecimiento del alma ninguno mayor el que se saca
de los libros”.
La nueva legislación revolucionaria promulgó leyes como el Decreto
Ley 684 de diciembre de 1959 que normó el trabajo de los bibliotecarios y de
los auxiliares de información, lo que incrementó el reconocimiento de la labor
bibliotecaria en la nación.
