Las leyendas y riquezas
mitológicas atesoradas en Cuba son verdaderamente extraordinarias, en ellas
sobresalen por su originalidad las de Las Tunas, que constituyen
fuente inagotable para la creación artística y la expresión más genuina del
arte cubano. A finales del siglo XV e
inicios del XVI resaltó en esta zona oriental, Capital de la Escultura
Contemporánea de Cuba, una leyenda basada en las rivalidades tribales de dos
caciques, Jibacoa, de Holguín y Amey, de Las Tunas. Se cuenta que en la lucha
por el afán de expansionar sus territorios y engrandecer su honor y devoción
entre las demás grey de la época, quedó humillado el gran cacique Amey
(Maniabon), perdiendo su valentía, prestigio y vergüenza ante los aborígenes de
los terrenos circundantes.
