Su nombre viene con una métrica relación con El Diablo Cojuelo, artículo
que escribió José Martí en 1869, en el que con 15 años el joven expresó su madurez
intelectual y política, sus ideas y concepciones. Esa es la impronta que trajo
como iniciativa para el nuevo nombre que asume mi entrevistado bajo la carga filosófica
de pensar en que la vida va a pasar, que lo más importante es abrazar el ahora
y ser útil en tu momento.
Así son sus reflexiones profundas, coherentes, amenas. Su acervo cultural es tan amplio y diverso cual suerte de contar ante ti con un terabyte de conocimiento epilogado relacionado con la trova, el periodismo, la cancionística cubana, y los movimientos culturales latinoamericanos.
